martes, 5 de febrero de 2013

Artículo opinión sobre la Corona. Cuestión de confianza

Se ha vuelto a abrir el debate: ¿monarquía o república?.  La gota que ha colmado el vaso ha sido, esta vez, la posible implicación del secretario de las infantas, Carlos García Revenga, en el caso Nóos, que ya tiene al yerno del rey, Iñaki Urdangarín, de juzgado en juzgado. Ambos están citados para declarar ante el juez José Castro el próximo 23 de febrero. La confianza de los españoles, entre tanto, va mermando poco a poco. En su día, la monarquía se fue ganando la confianza de los ciudadanos gracias a la actuación de don Juan Carlos en el intento de golpe de Estado sufrido durante la Transición, hasta el punto de que se considerasen más juancarlistas que monárquicos. Pero esta situación está cambiando: jóvenes y no tan jóvenes ven como su Rry se va a cazar elefantes mientras ellos forman parte de los seis millones de parados de España. Entonces, pese a que les pidan perdón, empieza a germinar la idea de que los poderosos están haciendo con  el dinero generado a costa del esfuerzo ciudadano lo que les viene en gana. La desconfianza está sembrada. En este clima, la reina Beatriz de Holanda decide abdicar en su hijo Guillermo, ambos de la misma edad que don Juan Carlos y el príncipe Felipe, respectivamente, y los españoles se plantean si no ha llegado el momento de la regeneración o del cambio radical.
 
España ya sabe lo que es la república como sistema de Gobierno, lo ha intentado en dos ocasiones, tal vez a la tercera fuera la vencida.  El problema está en que los ciudadanos ya no tienen  confianza en sus políticos, con tanta trama de corrupción por todos los lados. La república implica una responsabilidad aún mayor para la clase política y, hoy en día, no es fácil encontrar en ella a alguien que pudiera hacerle frente.
Y, sin embargo, la figura del príncipe Felipe está ahí, formado en las mejores universidades y con un aparente compromiso con la sociedad, proclamando la transparencia de sus fundaciones para desvincularse de las actividades de su cuñado. Parece un buen candidato para asumir la Jefatura del Estado, pero tendrá que ganárselo, no porque hereditariamente no le corresponda, sino porque necesitará recobrar la confianza de los españoles en la institución que va a representar.
Se opte por el sistema que se opte, si es que se pudiese considerar la opción republicana,  ahora es el momento de que aparezca alguien, príncipe azul o no, en quien se pueda confiar como poder institucional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario